Daniel Charquero

Abrazando el Vacío. Despliegues y fisuras.

Los pliegues de la pintura son territorios latentes; la tensión se convierte en espacio, y lo que permanece semioculto bajo la capa final deja entrever su presencia, generando un umbral donde lo visible y lo invisible dialogan. La capa final se convierte en un vacío que sostiene y sugiere.

“No hay espejo; todo es fuente”, decía Antonio Machado. La pintura no refleja lo que hay debajo; es fuente, chispa de vida que atraviesa la superficie y permite habitar lo oculto. Cada pliegue es un instante de atención.

Como escribe Hugo Mujica:

“taja el relámpago la noche y en lo hendido se apaga”.

El relámpago corta la oscuridad y ofrece un instante fugaz de luz. Cada fisura de la pintura funciona como ese destello, señalando la tensión entre lo oculto y lo visible. Y cuando la luz se apaga, deja huella: una vibración, un pulso.

Heráclito afirmaba que el rayo guía todo. Ese rayo atraviesa la densidad, ilumina lo hendido y marca la pulsación de la obra.

Como señala Pascal Quignard, existen imágenes que nunca veremos: nuestro origen, nuestro final, aquello que solo podemos imaginar. La pintura no representa una forma acabada, sino que deja aparecer lo que insiste sin fijarse del todo.

Habitar esta pintura es percibir la latencia de lo invisible y reconocer que la plenitud no está en la transparencia completa, sino en la tensión entre la superficie y lo que se insinúa debajo. La pintura se convierte así en un espacio de encuentro entre lo que vemos y lo que intuimos, entre lo que falta y lo que se despliega.

Despliegues y fisuras 01

Nada que alcanzar.

Nada que agregar ni quitar.

Solo este instante, desnudo, vibrante,

suspendido entre el aliento y el silencio.

AV60. Acrílico sobre lienzo.
195 x 130 cm. 2025.

Despliegues y fisuras 02

Vacío entre líneas.

El borde sostiene,
el centro respira.

Presencia del gesto
en lo que no pesa
en lo que falta.

AV61. Acrílico sobre lienzo.
195 x 130 cm. 2025.

Despliegues y fisuras 03

Colores que desbordan,

vacíos que arden.

Solo queda entregarse

a la profundidad radiante.

AV62. Acrílico sobre lienzo.
195 x 130 cm. 2025.

Despliegues y fisuras 04

Un pliegue recoge
la memoria del gesto
y la mantiene en suspenso.

La capa final vela
sin ocultar,
protege
sin aislar.

Entre lo visible
y lo que aún no emerge
hay una franja de silencio
donde el color descansa.

Ahí,
el vacío permanece
como un umbral habitable.

AV66. Acrílico sobre lienzo.
195 x 130 cm. 2025.

Despliegues y fisuras 05

Pliegues, color,

una geometría que se deshace.

La razón cede.

El vacío se multiplica,

infinito, vibrante,

hasta rozar lo innombrable.

Rendirse:
ser absorbidos por la llama del vacío.

AV67. Acrílico sobre lienzo.
130 x 195 cm. 2025.